Episodio 6 – Como en tu casa – Deportes Extraños

En esta entrega estrenamos la 3era de las 4 columnas de GEA Radio, con el especialista Paul Basnack, periodista deportivo e ingeniero civil. En este columna tan particular vamos a investigar el mundo deportivo en busco de los deportes mas extraños. En este capitulo empezaremos hablando sobre los gordos en el deporte.

Los que formamos parte de GEA sabemos bien que lo que significa ser gordo. Esos quilitos de más no nos acomplejan – de hecho nos llenan la panza de orgullo – pero a veces pueden complicarnos. En particular a la hora de practicar deportes…

Esta es una situación en la que nos sentimos discriminados: el mundo no deja de señalarnos que los deportes son para gente flaca. En esta situación, san Google tampoco nos ayuda: basta con buscar “deportes para gordos” y encontraremos  únicamente recetas para invitarnos a deshacernos de esos rollitos.

Por eso, hoy les queremos traer una guía de deportes para gordos: no para bajar de peso, si no para tener la chance de ganar algo – o al menos no pasarla tan mal – con la pancita redonda.

La opción número uno, el “rey de reyes” entre los deportes que premian el apetito voraz, es el sumo. ¿El fundamento? Sencillo: gana quien empuja a su rival fuera del ring y no hay límites de peso. ¿La dieta? Ideal: sin desayuno, un GRAN almuerzo y una buena siesta. ¿El problema? Para ganar unos billetes hay que darle media vuelta al globo; la única liga profesional está en Japón.

Las actividades que separan a los participantes por categorías son un buen sustituto: aunque no ofrecen el encanto visual de la gordura infinita tampoco están tan mal. El boxeo, las pesas y la lucha grecorromana son algunos de estos ejemplos de democratización deportiva.

Otra variante son los “deportes intelectuales” que permiten alimentar nuestro cerebro sin resignar el apetito. Desde el ajedrez y el GO al TEG y al Preguntados hay, según como se lo mire, varios escalones o solo un pequeño paso de diferencia. Y si definitivamente resignamos el intelecto, con los videojuegos podemos llenar nuestros bolsillos y comer sin vergüenza.

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